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27 de agosto de 2012

Historia del SAMU

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA ATENCIÓN PREHOSPITALARIA. EN CHILE

Las primeras manifestaciones de asistencia fuera de un establecimiento hospitalario las encontramos a fines de siglo XIX para las víctimas de accidentes y agresiones. Las crónicas de la época relatan que los pacientes eran asistidos por personal policial, pero previo a su traslado a un establecimiento asistencial, se les exigía pasar por la Comisaría donde debían prestar declaración, para dar cumplimiento al procedimiento policial. No era raro que el paciente falleciera durante estos trámites. Más tarde, un practicante dependiente de la policía atendía a los lesionados, en particular las víctimas de los tranvías traccionados por caballos.


La creación de la Asistencia Pública el 7 de Agosto de 1911, gracias al visionario médico Dr. Alejandro de Río, marca un notable avance en la atención de urgencia. Junto a ello se desarrolla el transporte en ambulancias, inicialmente carros a tracción animal y más adelante motorizadas. Más tarde un crecimiento hospitalario a nivel nacional dió lugar a la creación de servicios de movilización que realizaban transportes sanitarios, sin coordinación entre ellos. Esto exigía a los ciudadanos conocer los números telefónicos de los diferentes establecimientos, según el sector donde se encontraba, para solicitar atención, tarea sin duda difícil.

 

En 1976 se creó el SUA (Servicio de Urgencia de Ambulancias), que centralizó en la Asistencia Pública la tuición de la mayor parte de las ambulancias de urgencia (excepto las pertenecientes al Servicio de Salud Sur-Oriente) para dar cobertura al gran Santiago. Estas ambulancias fueron distribuidas en bases ubicadas en seis puntos diferentes de la capital. Se centralizaron también las demandas de atención por vía telefónica en un numero único de salud, el 224422, y en 1995 el 131, siguiendo la tendencia mundial en este tema, lo que sin duda facilitó el procedimiento. Esta reestructuración de los servicios de ambulancia rindió grandes servicios a la comunidad, pero su atención prehospitalaria se limitaba a otorgar una atención básica y no contaba con un control médico directo.

 

 

 

 

 

 

En los años 70 comenzaron a desarrollarse en el sector privado empresas de atención pre-hospitalaria orientada principalmente a la patología médica, en particular enfermedades cardiovasculares. Su cobertura se dirigía exclusivamente a un universo de personas abonadas, por lo que su impacto en términos de salud pública fué limitado. Estas empresas contaron con la amplia experiencia que ya existía en Uruguay en este ámbito. A fines de esta década comenzaron a aparecer en la televisión programas que daban cuenta de la actividad prehospitalaria en los EEUU, lo que permitió al público chileno descubrir esta actividad, hasta ahora desconocida para ellos.

El importante y permanente incremento de los accidentes de tránsito dejó en evidencia la necesidad de contar con un rescate vehicular. Esta tarea fue asumida con mucho profesionalismo y dedicación por los Cuerpos de Bomberos de Chile, en particular en las grandes ciudades. Bomberos de Chile es una entidad conformada casi exclusivamente por voluntarios caracterizados por una gran devoción hacia su trabajo y sentido de la disciplina. Ellos introdujeron modernas técnicas en el rescate de pacientes atrapados y aplicaban maniobras de estabilización anatómica a los lesionados de accidentes de tránsito. Pero siempre los cuidados médicos se mantenían a un nivel básico.

SITUACION FINES DE LOS AÑOS 80

  • Ausencia de regulación medica
  • Solo reanimación básica
  • Transporte sanitario simple
  • Transporte al centro más cercano
  • Solo estabilización anatómica
  • Ausencia de integración a Red de urgencia
  • Indefinición de roles
  • Descoordinación institucional

El debut del sector público de salud en el manejo integral de los pacientes en situación de urgencia extra-hospitalaria, comienza en coincidencia con el gran aumento de los accidentes de tránsito, con su cortejo de víctimas fatales, lesionados y secuelados, lo cual llega a constituirse, en los comienzos de la década de los 90, en un problema mayor de salud pública, que además de aportar su cuota de dolor, significaba una gran pérdida para el país. Esto impulsó a las nuevas autoridades gubernamentales a crear una entidad multi-ministerial, la Comisión Nacional de Seguridad del Transito (CONASET), cuyo objetivo principal era la reducción de los accidentes y sus victimas. Se asignaron tareas a varios Ministerios, tales como revisar el otorgamiento de permisos de conducir, las infracciones, educación de los conductores, mejoramiento de señalizaciones y caminos. Al Ministerio de Salud se le solicitó la creación de un Sistema de Atención Pre-hospitalaria para el adecuado manejo de las victimas buscando de esta manera reducir la mortalidad provocada por estos accidentes.

Otro factor que jugó un rol en el desarrollo pre-hospitalario en Chile, fue una importante donación de ambulancias realizada por Francia. Alrededor de un 10 % de estos vehículos venían armados como vehículos de reanimación avanzada (UMH, unidades móviles hospitalarias), que contaban con equipamiento de alta complejidad como ventilador mecánico de transporte y monitor cardio-desfibrilador. Más tarde una misión médica francesa viajó a Chile, integrada por médicos del Hospital La Pitié-Salpetriére y del SAMU de Paris (profesores Pierre Carli y Michel Martínez Almoyna). Ellos hicieron una constatación: aún no estaba desarrollada en Chile, en el sector público, la noción de medicina pre-hospitalaria y los cuidados otorgados estaban orientados solamente hacia el rescate y la atención básica. La prueba de ello fué la observación de que en su mayoría las ambulancias avanzadas no habían sido utilizadas como tales, sino que desmanteladas de su equipamiento complejo para ser utilizado en las salas de emergencia intrahospitalarias. Esto dió lugar a una iniciativa que marcó un hito en el desarrollo de la atención pre-hospitalaria en Chile, que fué la puesta en marcha de un programa de Cooperación Internacional, patrocinado por la Embajada de Francia. En Santiago la iniciativa fué acogida por el Servicio de Salud Central en el Hospital de Urgencia de la Asistencia Pública Dr. Alejandro del Río (H.U.A.P) en su Servicio de Anestesiología, dirigido en la época por el Dr. Carlos Reyes (en Francia el SAMU es un servicio dependiente de los departamentos de anestesiología). Este programa de cooperación permitió a profesionales chilenos aprovechar de la experiencia del SAMU de Paris y una periódica presencia en Chile de profesores franceses. En 1994 se inaugura el primer SAMU de Chile en la ciudad de Viña del Mar. En Santiago, médicos becados del Programa de formación de anestesiólogos del H.U.A.P. asumieron la medicalización de una ambulancia avanzada, con lo que se dieron los primeros pasos de lo que más tarde seria el SAMU de la Región Metropolitana.

Otro importante polo de desarrollo fué la puesta en marcha, el 7 de enero de 1993, de una unidad de atención pre-hospitalaria en el Hospital Roberto del Río, en el sector Norte de la capital. Este grupo, liderado por el Dr. Alfredo Misraji sensibilizado por las malas condiciones en que llegaban los menores a la Unidad de Emergencia del Hospital Roberto del Río decidieron tomar medidas situación formando a profesionales como reanimadores. Gracias al apoyo de una ONG (Partners of America) recibieron una formación en los EEUU. La donación de una ambulancia, por Japón, les permitió comenzar a operar en forma selectiva en las emergencias pediátricas formando el Rescate Pediátrico Roberto del Río. La realidad epidemiológica los condujo rápidamente a reciclarse como respuesta para toda edad incorporando una segunda ambulancia al sistema y cambia su nombre a Rescate Área Norte.

Las iniciativa del Hospital de Urgencia Asistencia Publica y el Rescate del Área Norte se integraron al proyecto de sistema prehospitalario impulsado por el Ministerio de Salud y de esta forma nació el SAMU de la Región Metropolitana. Solo en el año 2005 el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente, se incorpora formalmente al SAMU incorporándose como un SMUR.

Este nuevo modelo de “Atención de Urgencia Prehospitalaria”, incorpora un centro regulador que jerarquiza la demanda de las personas e instituciones y define la respuesta procurando resolver de la mejor manera de acuerdo a los recursos disponibles y además fortalece la red asistencial de los servicios de urgencia.

Este modelo postula los siguientes principios:

  • La implementación del proyecto es una responsabilidad del Estado.
  • Los cuidados médicos deben ser otorgados por personal de salud.
  • La respuesta del sistema debe incluir: capacidad de otorgar reanimación avanzada, estabilización anatómica y fisiológica y transporte al centro más adecuado.
  • Su estructura debe ser regional, optimizando todos los recursos de la región.
  • Los sistemas deben ser regulados médicamente.
  • Los sistemas prehospitalarios deben estar integrados a la Red de Urgencia.
  • Debe existir una coordinación con las otras instituciones que participan en las emergencias.